26 nov 2011

España entre dos siglos. De Zuloaga a Picasso (1890-1920)

La exposición pretende mostrarnos el arte de la última década del siglo XIX y las primeras del siglo XX en España. Los comisarios nos hablan de una sociedad cerrada y en crisis, en la que destaca la creatividad de algunos artistas que realizan estancias en París.

La muestra queda dividida en España negra y España blanca, con una pequeña introducción y finalmente, aparecen aquéllos artistas innovadores que pasaron temporadas en la capital francesa, formando allí una colonia.

En dicha introducción, nos impresiona la presencia de la Madeleine de Ramón Casas.

La España negra, muestra del lado más crudo de la realidad española del momento, y queda representada por pintores como Zuloaga, Regoyos o Gutiérrez Solana,  algunos de los cuales aparecen brevemente explicados. Del último, podemos encontrar obras destacadas como Los autómatas. Bien es cierto, que no encontramos obras representativas de Zuloaga, pero sí de Regoyos, del que podemos observar su Viernes Santo en Castilla.

Es de destacar la presencia de la Granadina de Anglada Camarasa, que inunda la sala con la intensidad de colores de su manto.

Por otro lado, la España blanca, mediante escenas luminosas y costumbristas de familias risueñas, representa la cara festiva del momento. De esta España, nos encontramos con La siesta de Sorolla.

Una última parte de la exposición, está compuesta por los artistas más creativos e innovadores, como son Picasso, Miró o Dalí, y también algunos representantes del Noucentisme u otros pertenecientes a la Colla del Safrá. Aunque, éstas obras finales, parecen ciertamente organizadas de manera ligeramente caótica y poco coherente.

Como colofón, la muestra queda enmarcada por dos grandes obras –tanto de tamaño como de calidad-. Al comienzo de la exposición, encontramos el Retrato de Barrès delante de Toledo (Zuloaga, 1913), y al finalizar, una vez vista la exposición, y sin esperarlo, podemos contemplar  La vuelta de la pesca, el transporte del barco (Sorolla, 1894).

Duración: 7/10/2011-9/01/2012.
Horario y tarifas: http://www.musee-orangerie.fr/


Granadina. Anglada Camarasa.

13 nov 2011

Delacroix (1798-1863)

Una vez más CaixaForum Madrid hace gala de su compromiso con el Arte con la exposición dedicada al genial pintor del Romanticismo Eugène Delacroix. La fundación nos invita a disfrutar de parte de sus obras llegadas desde los más importantes museos como son el Museo del Louvre, la National Gallery de Londres o el Metropolitan de Nueva York entre otros. Algunas de ellas son piezas de merecida fama como Grecia expirando sobre las ruinas del Missolonghi, Hamlet y Horacio en el cementerio, o un espléndido boceto de La Muerte de Sardanápalo.

La muestra se distribuye en un recorrido entre los diversos géneros a los que el pintor se dedicó, como son la Pintura de Historia, el Retrato, la Pintura Religiosa o el Paisaje. Pero es sin duda en sus obras de inspiración literaria y aquellas producto de su viaje al Norte de África donde Delacroix hace despliegue de su brillantez y calidad pictórica. Inspirada en la novela de Goethe Fausto, realizó en 1827 una serie de 17 litografías de excelente calidad y belleza. Se trata de una de las mejores obras que podemos encontrar en la exposición. Ya reconocido como artista, emprende un viaje oficial a Marruecos y Argelia en 1832, un nuevo mundo que hará posible que su paleta de color se vea animada por la intensa luz del Norte de África. Allí también encontró nuevos escenarios dignos de ser pintados, hechizado por el orientalismo y exotismo de harenes, patios, palacios o animales. Mujeres de Argel en sus habitaciones o Boda judía en Marruecos son solo algunos de los ejemplos que podemos contemplar en el conjunto de obras que se han podido reunir en torno a este fructífero viaje.

Las obras que encontramos de Pintura Religiosa dan pista suficiente del no tan enorme interés que Delacroix mostró por esta, si a ello sumamos además el hecho de su declarado ateísmo. Son obras de menor formato en las que encontramos algunas escenas del ciclo de Pasión y Muerte o un San Sebastián. Estas obras de carácter religioso se encuentran entre las últimas salas de la exposición y no resultan un grandioso colofón para la muestra. Aún así, resulta muy satisfactoria la visita. Todo el compendio de obras que la reúnen nos dan idea de la genialidad del más famoso pintor romántico. Una buena selección de la que podrán disfrutar tanto entendidos en pintura como aquellos que tan solo deseen pasar una amena jornada con obras de una de las figuras clave de la pintura del siglo XIX y de la Historia del Arte.



Entrada gratuita.                  

De lunes a domingo a 10 a 20 h.

Tendrán lugar una serie de actividades en torno a la exposición de especial interés como conciertos o conferencias (consultar programa).


Verónica Calvo Bueno

Henri-Edmond Cross y el neoimpresionismo. De Seurat a Matisse.

La muestra se divide en dos grandes apartados;  los primeros neoimpresionistas, como Signac y Pisarro, y una segunda tanda de neoimpresionistas que estalla con la sonoridad del color fauvista de Matisse o Derain.
En la exposición, se descubre a un pintor no demasiado conocido, pero de gran calidad pictórica, como es Henri-Edmond Cross (1856 – 1910). De su mano, hacemos un recorrido por los años posteriores al impresionismo, poniendo en valor la técnica del puntillismo y el colorido fauvista. Las cartelas informativas explican claramente ambos aspectos de dichos movimientos, junto con contenido audiovisual. Además de óleos y acuarelas, podemos contemplar dibujos, y ensayos literarios de la época sobre la mezcla óptica de los colores y el uso de los complementarios.

            De Cross, que perfeccionó su técnica puntillista al lado de Signac, se muestran tablas que presentó en el Salón de los Independientes, así como las de otros artistas coetáneos, como Manguin, Valtat o Van Rysselberghe. Sus obras aparecen tocadas por la luz y los tonos del sur de Francia, donde tenía su residencia permanente, y en ellas se percibe también la relevancia que tiene este artista en los inicios del fauvismo.
Muy recomendable visitar esta exposición temporal -junto con el propio museo Marmottan Monet que la acoge- si vuestra estancia en París lo permite, pues cada cuadro atrae la mirada de los visitantes, hipnotizando con la fuerza del color.
Cabe mencionar el gran trabajo de iluminación que permite disfrutar del citado protagonismo del color en las pinturas de estos artistas.
Duración: 20 octubre 2011 - 19 febrero 2012.
Horario y tarifas: Información en www.marmottan.com



M. Natividad Almendro