La primera retrospectiva hecha en España sobre el artista bordelés se articula en dos plantas, cuya espina dorsal es el color. En un primer piso, la ausencia de este, y en el segundo, el dominio del mismo.
La parte inicial donde, como ya se ha dicho, domina la oscuridad, presenta sus cuatro álbumes de litografías; además de obras que realizó en el taller de su primer maestro y paisajista, Stanislas Gorin. Los álbumes son: El sueño, Los orígenes, A Edgar Allan Poe y Homenaje a Goya. El primero anticipa el aspecto onírico que décadas después tomarán los surrealistas como base de su movimiento. Los orígenes, recoge la influencia del biólogo Armand Clavaud, que despertó en Redon el interés por temas científicos; y quien a su vez le hizo descubrir a Poe. En el álbum dedicado al escritor, Odilon comparte el gusto por unas atmósferas un tanto oscuras. Por último, conoce la obra de Francisco de Goya en su ciudad natal, Burdeos -donde falleció el artista zaragozano-, pero también realiza viajes al norte de España que le permiten acercarse al maestro, lo que le lleva a dedicarle una serie de litografías.
En dichos álbumes, aparecen por primera vez elementos que no dejará de utilizar en su producción, como son las esferas y los ojos.
En la siguiente planta, observamos en una primera sala la decoración del castillo del barón Domecy, que es cronológicamente posterior a lo que veremos más adelante, por cuestiones de conservación de las pinturas. Si en la anterior veíamos litografías y oscuridad, aquí vemos colorido, luz y mezcla de técnicas.
Estos sublimes paneles de Domecy, que traen a la memoria todas y cada una de las ramas del simbolismo, son el paso hacia la firmeza del color en las salas siguientes. Salas donde vuelve a utilizar el recurso de los ojos –esta vez cerrados- aludiendo a la necesidad de la mirada interior; dominando el uso del pastel, y en las que nos encontramos con temas religiosos como Cristo y su inacabada Virgen, o relacionados con la literatura de Shakespeare y Dante, como Ofelia o Beatriz.
Sorprende encontrar de nuevo un nexo de unión con Goya, como son los cartones para tapices.
En definitiva, una muestra que sorprende por la evolución en el uso del color, y que nos acerca satisfactoriamente a un artista de finales del siglo XIX, de gran relevancia para el simbolismo.
Imagen: Los ojos cerrados, 1890.
Entrada gratuita
Duración: 11 febrero - 29 abril 2012.
Horario: Lunes, 14-20 h. Martes a sábado, 10-20 h. Domingos y festivos, 11-19 h.
Visitas guiadas: Martes, 12-19 h.
Fundación Mapfre. Paseo de Recoletos, 23.
M. Natividad Almendro

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